Hace 47 años, un pequeño grupo de aves de la región, venados cola blanca, patos domésticos y ponis abrió las puertas de un zoológico en Ibarrilla. Desde entonces, generaciones de familias han recorrido sus senderos, conocido nuevas especies y construido recuerdos que permanecen en la memoria.
Hoy, aquella historia continúa con un ZooLeón que creció para convertirse en un Parque de la Vida, dedicado al cuidado, conservación y conocimiento de la fauna. Lo que comenzó en 1979 con espacios delimitados por malla ciclónica es hoy un lugar que alberga 1 mil 661 ejemplares de 190 especies, con áreas especializadas, albergues de inmersión, espacios educativos, hospital veterinario y hábitats diseñados para favorecer el cuidado de los animales y ofrecer mejores experiencias a sus visitantes.
UNA TRANSFORMACIÓN QUE DEJA HUELLA
Hoy León es otro, León es mejor porque se han destinado más de 205 millones de pesos a obras y rehabilitación para fortalecer la infraestructura de ZooLeón, mejorar sus espacios y hábitats y consolidar el concepto de ZooLeón, Parque de la Vida.
Las mejoras buscan que el parque sea un espacio donde la conservación y la educación ambiental convivan con la recreación de las familias, al tiempo que se generan mejores condiciones para el cuidado de las especies que ahí habitan. Pero la evolución de ZooLeón también puede contarse desde quienes han dedicado buena parte de su vida a este lugar.
Una de las personas que ha sido testigo de esta transformación es Manuela Ochoa Jaramillo, quien llegó a trabajar al Zoológico de León el 11 de marzo de 2001 y cuenta con más de 25 años formando parte de esta historia. “Yo, cuando empecé a trabajar aquí, la entrada era donde es ahorita el acceso a Perro Parque.
Enfrente hay un león, ese león antes estaba en la Calzada”. Manuela también recuerda cómo han cambiado algunos de los espacios que hoy forman parte de la experiencia de los visitantes: “Antes se llamaba Murciélagario. Ahora es Zoona Mito. Ahorita actualmente yo estoy aquí laborando en este lugar”.
El cambio también se refleja en los espacios destinados a los espectáculos y actividades para las familias: “Antes teníamos un lugar, se le llamaba teatro. Ahorita tenemos este foro, que en realidad es muy bonito, completamente remodelado, tiene fuentes. Aquí los visitantes podrán disfrutar mucho más los espectáculos que ofrece el ZooLeón en temporadas especiales”.
Después de tantos años, para Manu ser parte del ZooLeón representa mucho más que un trabajo; significa haber visto crecer al propio Zoológico y a las generaciones que han pasado por él. “A mí me enorgullece ser parte de aquí, del ZooLeón, porque no nada más ha crecido el zoológico, han crecido generaciones, tanto de visitantes hasta hijos de mis propios compañeros, que los vi desde pequeños y ahora ya los veo grandes”.
La historia de Manu refleja cómo la transformación del Zoológico de León también se construye desde las personas que han dedicado años de su vida a este lugar, acompañando sus cambios y siendo parte de las experiencias de miles de visitantes.
















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